GRITO EN LA NOCHE
Fuegos artificiales
existieron.
De eso hace tiempo.
En la penumbra
ni siquiera te reconozco.
Lanzas sostenidas
entre palabras vacías,
que se clavan
cuando menos esperas.
Nudos en sábanas
que el hielo endurece,
hasta que la risa
en mueca se vuelve.
Sueños desvanecidos,
tanto que, a veces,
piensas que no existieron,
y todo se remueve.
Un grito en la noche,
desde la azotea,
es lo que te queda
de lo que tuviste.
Juana María Fernández Llobera

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