"ASESINATO EN LA PLAYA" - LOS CASOS DE LA INSPECTORA RUIZ - JUANA MA. FERNÁNDEZ LLOBERA


Los casos de la Inspectora Ruíz

Asesinato en la playa’

Capítulo cuarto

La Inspectora Ruíz después de hablar con él que fuera novio de Luther, comienza a pensar en que quizás tenga algo que ver el hecho de que el padre haya tendido problemas en alguna ocasión, así que decide investigar la vida del padre durante los meses antes de la muerte de Luther.  Habla entonces con el subinspector Rodríguez porque quiere que él la ayude a averiguar cosas sobre Norbert Becker. 

—Eduardo, bueno…Edu, necesitamos saber todo lo que podamos de la vida del padre del muchacho de los meses antes de su asesinato.

—¿Por qué quieres ahora investigar al padre?

—Porque Luther estaba incómodo con el comportamiento de su padre de cara a las relaciones que tenía con mujeres muy jóvenes. Puede que tenga algo que ver eso. Mientras comienzas con ello, yo voy a ir a ver a la otra novia de Luther, que se llama Sonia.

—¡Pues vaya con el chaval! No perdía el tiempo, desde luego.

—Por lo visto, no. Además, al ser bisexual, el abanico es más amplio.

—La verdad es que era un chico muy guapo. No me extraña que tuviera éxito.

—Sí, era muy guapo y por lo que se ve, tenía bastante personalidad. Debía ser muy atractivo. 

—¿Crees que alguno de sus amantes lo mató?

—No lo sé, pero hay que investigar también a un novio que tuvo llamado Santiago, que parece ser que no trataba muy bien a Luther, aunque parece que ahora está muy enamorado de un venezolano. Hay que lograr saber lo que le ocurrió. 

—¡De acuerdo, Jefa! 

—¡Y dale! ¿Qué te tengo dicho? Por cierto, dile al Agente Vives que me haga un informe sobre lo que ha descubierto hablando con Mónica Álvarez, la amiga de Luther. Por cierto, también espero el tuyo sobre Mario González. 

—Sí, sí…en breve te lo envío. Es que no veas lo mucho que habló Mario, aunque francamente, nada interesante para el caso desde mi punto de vista.

—¡Bueno! Envíamelo de todas formas. Carla ya me ha enviado su informe sobre Pablo Torres y queda claro que Luther a mitad de la noche se fue del local donde estaban. Pablo se había enrollado con una chica que acababa de conocer, así que Luther se fue solo. Laura no estaba esa noche porque trabajaba. 

La Inspectora Ruíz sale de comisaría y antes de coger su coche para ir a casa de Sonia, se para en el bar de la esquina a tomarse un café porque está cansada. La verdad es que de buena gana se tomaría una cerveza, pero sabe que es mejor que no, porque no sólo se tomaría una. Tras tomarse el café y hablar un poco con el dueño del bar, que se llama Paco, sobre las noticias que van surgiendo en la tele, se dirige al garaje de comisaría a coger su auto. Nada más entrar en él pone música, procedente de una recopilación que le ha hecho su novia Adela. Llega en media hora a casa de Sonia. La puerta de la entrada al edificio está abierta, así que entra y se dirige al ascensor, que está averiado, así que no le queda otra que subir los cinco pisos. Una vez en el quinto rellano, llama al timbre. Sonia mira por la mirilla y ve la placa de la Inspectora, así que abre.

—Gracias por venir, Inspectora Ruíz.

—Intento conocer lo más que pueda sobre los días anteriores al asesinato de Luther, de él y de las personas que le rodeaban.

—¿Qué quiere saber?

—¿Desde cuando salíais?

—Yo no era la novia de Luther. Él ya tenía una que se llama Laura. Yo tengo una novia que se llama Mónica. No sé quién ha sido el que ha ido difundiendo que salíamos. Luther y yo pasábamos tiempo juntos porque intentábamos averiguar lo que le había pasado a una amiga mía llamada Carla Guzmán Hurtado.

—¿Por qué comenzó esa investigación?

—Carla murió. Dijeron que había sido un suicidio, pero yo no lo creo. Estaba embarazada y quería tener al bebé. Nunca me dijo quién era el padre, pero estaba liada con el padre de Luther, así que suponíamos que  era de él.

—¿Qué creíais que había pasado?

—Pensábamos que el padre de Luther tenía algo que ver en su muerte. Carla había sido la secretaria de Norbert durante tres años y luego la despidió. Yo sé que se seguían viendo en un piso pequeño que él tenía alquilado.

—Habría que ver qué pasó, pero si Luther estaba intentando saber qué le había pasado, no es lógico que alguien lo mate por querer hacer daño a su padre, pero bueno, nunca se sabe.

—Yo también lo pensé, pero es raro que todo haya sido tan seguido. ¿Entiende lo que le intento expresar?

—Sí. ¿Cuánto tiempo hace que murió Carla?

—Hace tres meses y medio. 

—Sí, es algo a tener en cuenta. ¿Qué me puedes decir más de Carla?

—Era muy buena chica, la verdad. Era muy amable con todo el mundo. Sus padres murieron cuando era una niña, tenía sólo siete años cuando fallecieron en un accidente de coche. Se crió con su abuela materna, que se llamaba como ella y que murió el año pasado. Su hermano, que es dos años mayor que ella, siempre estuvo muy presente en la vida de Carla. Su hermano se llama Bruno y es mecánico de coches. De hecho, acaba de inaugurar su propio taller. Es un chico muy poco hablador y está muy apenado por la muerte de su hermana. Aquí tiene la tarjeta de su nuevo taller, por si quiere ir a hablar con él, aunque ya le digo yo que es hombre de pocas palabras y no quiere hablar todavía de su hermana.

—Lo tendré en cuenta. Gracias por tu tiempo y por contarme todo lo referente a Carla. Quizás podamos saber también qué le ocurrió a ella. ¿Quieres añadir algo más?

—La verdad es que Norbert ha estado saliendo con chicas muy jóvenes durante bastante tiempo. Carla no fue la única. Yo conozco a dos más de primera mano. Por eso Luther estaba cabreado con su padre, porque utilizaba a esas muchachas. 

—Ya veo. Si se te ocurre algo más, llámame. Aquí tienes mi teléfono.

                                     Juana Ma. Fernández Llobera


 

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