Los casos de la Inspectora Ruíz
‘Asesinato en la playa’
Capítulo sexto.
El subinspector Rodríguez no acaba de ver nada clara la declaración de Pablo Torres, el hombre que había salido con Luther la noche en que lo asesinaron. Cree que sabe más de lo que dijo. Decide seguirle con la intención de ver si se relaciona con alguien que nos pueda dar más pistas sobre el caso. Por otra parte, también sospecha que Bruno, el hermano de Carla, pueda ser quien asesinara al muchacho, ya que considera que Norbert es quien mató a su hermana.
La inspectora Ruíz, sin embargo, piensa que aunque Bruno pueda tener motivos para hacer daño a Norbert, como bien dijo, Luther había estado ayudando en el esclarecimiento de la muerte de Carla. Así que no sabía muy bien hacía dónde mirar y seguir la pista que la condujera al verdadero asesino de Luther.
Pasadas dos horas de estar dando vueltas a todo el expediente del asesinato de Luther, la inspectora Ruíz recibe una llamada de una chica llamada Tomasa, que le habla sobre algo que le contó Luther semanas antes de ser asesinado. La conversación vino a cuento del hecho de que Tomasa tenía una hermana que se llamaba Verónica, que fue amante del padre de Luther. Entonces, tras explicarle a la inspectora ese hecho, le expresó que Verónica había sufrido mucho con Norbert. De hecho, Verónica le contó a su hermana que en el sótano de su casa tenía un lugar donde practicaba toda clase de prácticas sexuales y que supo que muchas chicas jóvenes habían pasado por allí. También le explicó que su hermana se suicidó y que Luther le había contado lo que había sucedido con Carla y que suponía que su padre había tenido algo que ver en su muerte. Tras dicha conversación, la inspectora Ruíz tenía claro que el padre de Luther era un mal bicho y que seguramente tenía la culpa de la muerte de Carla, pero había que probarlo. Primero intentaría saber quién mató a Luther y después esclarecería el caso de Carla.
A la mañana siguiente del día de la llamada de Tomasa, la inspectora Ruíz recibe la noticia de que alguien ha querido que Bruno se matara con el coche en un accidente provocado.La situación es cada vez más compleja y la inspectora Ruíz no sabe qué pensar. Es curioso que lo del accidente se haya perpetrado justo después de haber hablado con Bruno. Hasta ese momento, el hermano de Carla no había sido el blanco de nada. El subinspector Rodríguez cree que Bruno es el asesino de Luther y que ahora, al verse entre las cuerdas, se ha inventado lo de que han intentado matarle. Sin embargo, la inspectora no ve eso claro.
De pronto, entra en comisaría la madre de Luther, con una carta en la mano. Acaba de serle entregada. Es de su hijo. En la carta le explica a su madre, que Norbert es el culpable de la muerte de Carla, y que las pruebas de ello están en un cajón de la mesa de su escritorio. Con la carta está la llave para abrir dicho cajón. Entonces todos van a casa de Luther y sí, allí encuentran no sólo un vídeo en el que Carla cuenta todo lo que ha vivido con Norbert, sino que hay una carta de Carla en la que dice que teme por su vida ya que está embarazada de Norbert y sabe demasiadas cosas relativas a él. Por otra parte, Luther le tendió una trampa a su padre, con el mejor amigo de él, y tiene un vídeo con voz en el que tras unas copas, Norbert le confiesa a su amigo que ha matado a Carla porque le iba a destruir la vida, que le hacía chantaje y otras mentiras más.
Norbert, sentado en el porche de su casa, ve como el coche de la inspectora se acerca a su domicilio. Ya se imagina que lo van a llevar preso. Entra en la casa deprisa y mientras la inspectora toca el timbre, se escucha un disparo. Norbert se ha volado los sesos, pero antes ha escrito una nota diciendo que él había matado a Carla y que su hijo lo sabía y quería encerrarlo, así que también lo asesinó. La inspectora Ruíz da la orden de entrar en la casa y se encuentra con la dantesca escena. Queda impresionada por lo sucedido y decide tomarse unos días de vacaciones para digerirlo. Le pedirá a su novia que se vayan fuera de la ciudad unos días. No entiende como un padre puede cometer el asesinato de su propio hijo y menos tan brutalmente.
FIN DEL CASO
Juana María Fernández Llobera


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