SOBRE "ALPHA, DESTINO DE UN MIGRANTE" - POR FEDERICO MAROTTA


 ALPHA, DESTINO DE UN MIGRANTE”


Alpha Pam es un nombre a recordar siempre en la defensa de los derechos de las personas migradas.

Un joven senegalés que llega a Mallorca buscando una vida mejor y que ésta también ayude a su familia en su Senegal querida.

Pero no pudo ser.

Alpha murió por falta de asistencia sanitaria pues no tenía entonces esa tarjeta que le permitiría una atención digna y completa en la sanidad pública española.

Entonces Alpha murió.

De una enfermedad curable, sencillamente curable.

Por eso de la burocracia que pone límites a lo humano.

Un joven se muere porque le “falta un papel”.

Es el límite del absurdo en una sociedad que avanzaba y avanza tecnológicamente, donde todo pasa por internet y lo humano se paraliza en nombre de una modernidad espantosa que se esconde en una pantalla, en un teclado, en un teléfono, en un pedido de cita, en una tarjeta, en lo inhumano.


El Primer Mundo puede tener hoy connotaciones económicas pero en realidad surgió en la postura de alianza a occidente, oriente con su Segundo Mundo y los países no alineados o neutrales a la guerra mundial en un Tercer Mundo que se transformó más tarde en condición económica. 


¿En qué mundo vivimos hoy en lo cultural? ¿En lo solidario vivimos en un Primer Mundo? ¿En lo humano? ¿En la vida cotidiana llena de atascos, prisas y multitudes, citas que no hay, teléfonos que no atienden y papeles que siempre faltan para un simple trámite, en infinitas citas médicas demoradas eternos meses?

Alpha, sin querer, nos situó entonces en un Quinto Mundo por más economía de bienestar.


Miquel Palou-Bosch, autor del libro, es un mallorquín ciudadano del mundo, integrado hace años en el colectivo inmigrante en Mallorca. Colaborador de diversas asociaciones en forma honoraria, articulista en medios siempre defendiendo los derechos de las personas y de sus raíces culturales mallorquinas, claro.

Y se atrevió a escribir para la eternidad la historia de un joven senegalés que desafió a la muerte en su viaje.

Pero que nosotros después, en la triste burocracia del Primer Mundo, en la absurda deshumanización del sistema, le cerráramos las ilusiones y la vida.

Ya lo ves, una simple tarjeta venció a Alpha, que había vencido al mar, nada menos que al mar.


Alpha siempre ha estado presente en la reivindicación de los derechos de las personas migradas y luego de su muerte apareció la tarjeta sanitaria universal para todas las personas residentes en las Islas Baleares, con o sin permisos de trabajo o residencia. Fue el gran avance producto de la culpa.


Pablo Alonso de Caso es el abogado soñador de la justicia social. Eligió la lucha y la defensa del trabajador como alimento de su espíritu. Más allá de las bondades de alta sociedad que le podría dar su profesión universitaria se ha volcado a defender al humilde, al sencillo, a esas personas que son las que construyen cotidianamente y en silencio la sociedad en que vivimos. Es ese andaluz con algo de catalán en su vida, con mucho de mallorquín en su residencia y bastante de senegalés en su vida actual. En fin, otro ciudadano del mundo que también se implicó para enfrentar judicialmente nada menos que a las instituciones públicas, sabedor que sería imposible la victoria. Pero tomó partido y lo hace cotidianamente y lo hace al decir de Gabriel Celaya: “hasta mancharse”.


En el Casal de la Inmigración en Palma se habló de Alpha. Es decir, se habló del derecho de las personas migradas. Se habló del libro “Alpha, destino de un migrante”.

Una vez escuchadas las palabras mías como presentador, las de Miquel y de Pablo, los asistentes comenzaron a participar y lo hicieron todos, volcando su opinión, hablando mucho más allá de Alpha para intentar resolver la enorme interrogante que se vive hoy.

¿Qué hemos hecho mal? ¿Por qué se está dando toda esta situación en la vida política actual? ¿Por qué los jóvenes toman partido pero no por aquella postura rebelde de justicia social y derechos?


Desde que existe la humanidad ésta ha estado caminando. Ha estado migrando. Todos somos migrantes.

Desde que aparecieron las fronteras surgieron los chauvinismos. Caminar dejó de ser libre. Hemos ido para atrás, los primitivos habitantes caminaron libremente. Hoy el “avance social y moderno” instaló pasaportes y visas, papeles y tarjetas.

Pero todos hemos caminado. Los europeos los que más.


Pero la memoria es corta y la visión del futuro escasa. ¿Dónde vivirán nuestros hijos y nietos? ¿Hacia dónde caminarán?


Y es más, otros que caminaron y llegaron a España, que hoy se sienten en un plano superior a pesar de ser inmigrantes, por el simple hecho de haber accedido a una vida digna, tristemente también tienen escasa memoria.


Sea del modo que sea, en avión o en patera, por aeropuerto o por el mar, todos agregamos en nuestra historia de vida una palabra más, igualitaria, sea con pasaporte o un número marcado en la piel, sea volando o muriéndose en la tumba mediterránea. Todos somos “migrantes”.


Una vez más agradecemos y felicitamos a Miquel por su obra, por su libro, por su visión humanitaria. Por el rescate eterno al hombre joven que hizo simplemente lo que venimos haciendo desde que somos raza humana, caminar.

Y decimos a Mallorca que en Miquel tienen a uno de sus más considerados y altos intelectuales de estos tiempos.

Su libro lo puedes adquirir escribiendo a centrointerculturalhipatia@gmail.com

Miquel es presidente de ese grupo de amigos que integramos el Centro Intercultural Hipatia.


Una vez más agradecemos a Pablo porque su rebeldía es también una poesía como un arma cargada de futuro. Su compromiso es bien valorado por el pueblo sencillo. Porque su título universitario nunca lo alejó de ese, su compromiso social. Porque tiene memoria. Y vivió y sabe del esfuerzo para conseguir los objetivos.



Siempre Alpha en el recuerdo, lamentando profundamente que el sistema le dejara morir.

Ojalá supiera todo lo que ha representado posterior a su fallecimiento.

Lo que sucedió a Alpha es de Quinto Mundo.

Por ello te pedimos perdón Alpha.

No te pudimos atender, estábamos en el Primer Mundo.


                                                                     Federico Marotta



Fundación Guillem Cifre de Colonya Caixa Pollença 
apoya las actividades del Centro Intercultural Hipatia



 

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